El Secreto de un Buen Plato está en la Base
Si leíste mi receta de la Pisca Andina Venezolana, habrás notado que les sugerí usar "medio cubito" para potenciar el sabor. Inmediatamente muchos me preguntaron: "¿Pero los cubitos comerciales no están llenos de sodio y químicos?". ¡Tienen toda la razón!
Como cocinera, sé que el sabor es innegociable, pero como defensora de la buena alimentación, los ultraprocesados no son la mejor opción. Por eso, hoy les comparto uno de mis mayores secretos de mise en place: Cómo hacer tus propios cubitos de caldo concentrado 100% naturales. Sin conservantes, sin glutamato monosódico añadido, y con un sabor que te transporta a la cocina de las abuelas. ¡Y atención emprendedores gastronómicos de Buenos Aires! Esta receta es una clase magistral de cómo sacarle rentabilidad a tu cocina.
📈¿Por qué hacer tus propios caldos concentrados?
Si manejas un restaurante, rotisería o servicio de viandas, comprar caldos industriales parece la salida fácil, pero hacer esta pasta concentrada te da tres ventajas competitivas brutales:
- Rentabilidad Absoluta (Zero Waste o residuo cero): El ingrediente principal es el "carapacho" (la carcasa o esqueleto) del pollo, un corte que muchos proveedores casi regalan o que te sobra al deshuesar pechugas. Estás transformando "desperdicio" en sabor puro.
- Marketing de Etiqueta Limpia (Clean Label): El consumidor porteño valora cada vez más lo natural. Poder poner en tu menú o en tus redes: "Nuestros guisos y sopas están hechos con caldos 100% naturales, sin aditivos ni conservantes", es un argumento de venta poderoso que justifica un mejor precio.
- Estandarización: Al congelarlos en cubeteras, tienes porciones exactas. Tus cocineros solo deben sacar un cubito por cada preparación, asegurando que el sabor de tus platos sea siempre idéntico, controlando el Food Cost al milímetro.
Ingredientes Estandarizados (Para dos cubeteras grande)
Para la base del caldo:
- Carapacho de pollo: 1 unidad (carcasa/esqueleto).
- Agua: 6 tazas (que reduciremos a 3 tazas de caldo concentrado).
Para el sofrito y la pasta de sabor:
- Zanahoria: 200g (cortada en cubos).
- Cebolla: 280g (cortada en cubos).
- Apio (Celery): 50g (cortado en cubos).
- Ajo: 40g (pelados y picados).
- Ajo porro (Puerro): 50g.
- Cebollín (Verdeo): 40g (parte blanca y verde).
- Cilantro: 15g (fresco).
- Perejil: 15g (fresco).
Especias y Conservantes Naturales:
- Cúrcuma: 1 cda (Aporta ese color amarillo dorado clásico del cubito industrial, además de ser antiinflamatoria).
- Sal: 1 cda (Actúa como conservante natural).
- Pimienta: 1 cdta.
- Orégano: 1 cdta.
Proceso Paso a Paso: De la Olla al Freezer
Paso 1: El Caldo Base (Extracción de Colágeno)
- En una olla, coloca el carapacho de pollo junto con las 6 tazas de agua.
- Deja cocinar a fuego medio durante 1 hora. Esto permite que los huesos liberen todo su sabor y colágeno.
- Apaga, deja enfriar un poco, pásalo por un colador fino y reserva 3 tazas de este caldo líquido. (Descarta los huesos).
Paso 2: El Sofrito Profundo
- En una sartén amplia o en otra olla, agrega un chorrito de aceite y sofríe la zanahoria, la cebolla, el ajo y el apio finamente cortados en cubos.
- Cocina a fuego medio-bajo hasta que los vegetales estén bien dorados, transparentes y muy suaves. Esta caramelización es la base del sabor umami de nuestro cubito.
Paso 3: La Reducción
- Incorpora a ese sofrito las 3 tazas de caldo de pollo que habíamos reservado en el Paso 1.
- Deja cocinar a fuego lento hasta que el líquido se reduzca casi en su totalidad. Los vegetales deben quedar súper tiernos y casi como una compota. Retira del fuego.
Paso 4: La Magia de la Licuadora
- Lleva esta mezcla reducida al vaso de la licuadora.
- El toque fresco: Agrega el resto de los ingredientes crudos para mantener sus propiedades y colores vibrantes: el ajo porro (puerro), el cebollín (verdeo), el cilantro, el perejil, la cúrcuma, la sal, la pimienta y el orégano.
- Licúa a máxima potencia hasta obtener una mezcla pastosa, densa y homogénea.
Paso 5: Congelar y Porcionar
- Vierte esta pasta en una cubetera (hielera) de silicona o plástico.
- Llévala al freezer (congelador) durante toda la noche.
- Al día siguiente, desmolda tus cubitos y guárdalos en una bolsa hermética o tupper dentro del freezer. ¡Están listos para usar cuando quieras!

💡 ¿Cómo usarlos en tu cocina?
Un solo cubito de estos equivale a un cubo comercial. Solo tienes que dejarlo caer directamente congelado en tus sopas (¡ideal para la Pisca Andina!), guisos de lentejas, estofados de carne, arroces o incluso en el agua donde hierves tus pastas para darle un sabor increíble desde el minuto cero.
¿Te animas a desintoxicar tu cocina de ultraprocesados? Cuéntame en mi último video del canal en qué receta usarías tu primer cubito casero. Si te sirvió este consejo para tu restaurante, ¡guarda este post y compártelo con tu equipo de cocina!










