Cuchara del mundo: Olga y su cocina rusa casera en Buenos Aires

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Olga llegó de Rusia hace tres años y abrió su local de comida rusa en Buenos Aires. Me contó su sueño, lo que más le costó y qué probar.
Cuchara del mundo es el restaurante de comida rusa que Olga abrió en Sánchez 2205, en la ciudad de Buenos Aires. En Rusia trabajaba como visitadora médica; llegó a la Argentina con su familia en busca de nuevas oportunidades y acá se animó a cumplir un sueño que tenía desde joven: tener su propio local. Cuando la entrevisté, en septiembre de 2026, llevaba tres años en el país y poco más de uno con el restaurante.
Ahí pude probar la ensalada de langostinos tropicales, vareniki y croquetas caseras, y también hay otras opciones que no son de la cocina rusa. Tuvimos la oportunidad de grabar un video para nuestro espacio de entrevistas emprendedoras. Olga todavía no habla bien español, así que respondió en ruso y su hijo ayudó con la traducción.
Un sueño de juventud que empezó en Buenos Aires
Cuando le pregunté por qué eligió la gastronomía, Olga contestó que era un deseo de toda la vida:
«Desde muy joven soñaba con abrir mi propio café. En realidad, a orillas del mar, pero a la orilla del mar todavía no llegué. Voy a llegar un poquito más adelante.»
Por ahora, el café está en Buenos Aires y ya lleva más de un año con las puertas abiertas.
Lo más difícil: otra manera de tratarse y un público que duda en probar
La pregunta más personal fue qué le costó más al emprender en la Argentina. Olga habló primero del trato con la gente:
«Acá la gente se comunica y se comporta de una forma completamente distinta. En Rusia todos andan como enojados, con cara seria; acá todos sonríen, siempre muy cálidos, muy alegres, muy amables. Fue difícil asimilar que la gente es totalmente distinta.»
Y después, de la cocina: muchos clientes son conservadores con la comida.
«Muchos no prueban nada nuevo, y cuesta muchísimo convencerlos de que prueben algo distinto diciéndoles: “es rico, probalo”.»
Su hijo lo resumió con una imagen: en Rusia la gente parece más fría, no porque lo sea, sino porque es menos expresiva.
Qué ofrece Cuchara del mundo
Cuando le pregunté qué me recomendaba probar, Olga respondió sin dudar: «Todo». En la mesa de la entrevista había:
- Croquetas de papa y hongos.
- Croquetas de zucchini y queso.
- Vareniki de papa y hongos, las empanaditas hervidas típicas de la cocina rusa y ucraniana.
- Ensalada con langostinos tropicales, con lechuga, una salsa de mango que preparan en el local y aceto balsámico.
La carta también tiene sopa borsch, bebidas y tés.
Qué probé
Probé la ensalada y los platos de la mesa. Si van, pregunten por la salsa de mango: está muy buena.
Entre las bebidas, mi favorito fue el té: pidan el de jamaica y naranja, que es exquisito. De los platos me encantó que no son fritos: los sentí saludables, con sabor casero, muy auténticos y riquísimos.
Su trabajo, en una palabra: kaif
Para cerrar, le pedí que describiera su nuevo trabajo con una sola palabra. Olga eligió «kaif» (кайф), una expresión rusa coloquial para el disfrute, el gusto de hacer algo que te encanta. En la charla la tradujimos entre risas como algo parecido a «me gusta» o «chill».
Para quién es
Cuchara del mundo es para quien tenga ganas de probar cocina rusa casera en Buenos Aires sin viajar, y también para quien quiera conocer otra historia de migración y emprendimiento en la ciudad: la de una cocinera que cumplió en Buenos Aires un sueño de juventud y que todavía tiene pendiente el café frente al mar.
Visité Cuchara del mundo invitada por Olga. Esta nota no es un canje ni un contenido pago.
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